Detener la mirada en un momento y convertir ese momento en la imagen de un día, y la suma de esas imágenes en un mes y en un año, o tomar un objeto cotidiano para devenirlo en objeto de arte a través del humor y la mirada crítica, son parte de la construcción de una poética personal que habla de meticulosidades y obsesiones, de búsquedas y hallazgos, pero sobre todo de una sensibilidad permeable a lo que para el común son solo eso, cosas cotidianas, que cuando son puestas delante, sorprenden, divierten o emocionan pero nunca nos dejan indiferentes, e ahí el valor del trabajo de Alejandra. Un trabajo que incorpora la instantaneidad, típica donde el minuto es ayer, y la reflexión de un artista frente a su realidad interviniendo en ella en forma activa y creativa. Intuyo que esto es un escalón más para una artista que seguramente nos va a seguir sorprendiendo. Quienes recorran esta muestra seguramente coincidirán conmigo.
José Chaya
Mayo 2009